José Mª García Guirao, entrevistado por Información: «Planificar la venta de la empresa permite maximizar el precio de venta y reducir la carga impositiva»
Las operaciones de venta de la empresa no entienden de ciclos económicos. Aunque la incertidumbre internacional pesa, el mercado de compraventa de sociedades en España sigue moviéndose, y cada vez con más protagonistas inesperados: no solo grandes corporaciones, sino pymes y empresas familiares que han decidido que ha llegado su momento. José Mª García Guirao, socio director del área Fiscal de Devesa, lo ve cada semana en y ofrece en esta entrevista para Información su visión experta sobre los aspectos fiscales, contables y estratégicos que rodean este tipo de transacciones.
Lo que también ve, y con demasiada frecuencia, es que muchos empresarios llegan tarde a la planificación. La venta de la empresa y la fiscalidad que la rodea no son algo que se resuelva en unas semanas. Quien llega con tiempo gana. Quien llega con el comprador ya encima de la mesa, casi siempre deja dinero sobre la mesa.
¿Qué lleva a la venta de la empresa?
Según García Guirao, los motivos son diversos: desde empresas familiares sin relevo generacional hasta empresarios jóvenes que buscan materializar beneficios o incorporar nuevos socios que potencien el proyecto. Una casuística que, lejos de reducirse, crece año tras año.
Además, el socio director del Área Fiscal de Devesa subraya que no siempre se vende el cien por cien de la sociedad. Las operaciones parciales, en las que los socios fundadores reciben liquidez (cash out) mientras el nuevo inversor inyecta capital en la empresa (cash in), son cada vez más habituales. A esto se suman fórmulas como el earn out, que vincula parte del precio a resultados futuros.
Claves fiscales para la venta de la empresa
Desde el punto de vista fiscal, García Guirao advierte de un error frecuente: pretender constituir una sociedad holding en el último momento para reducir la factura fiscal. «No tiene mucho sentido», afirma. La estructura holding debe planificarse con antelación, no como una herramienta para eludir impuestos, sino porque aporta ventajas reales: limita riesgos, facilita la financiación intragrupo y centraliza la gestión.
Uno de los errores más habituales en la venta de empresa y planificación fiscal es llegar al proceso con la estructura societaria sin optimizar. García Guirao lo tiene claro: cuanto antes se trabaje la fiscalidad de la operación, mayor margen de maniobra existe. Aspectos como la aplicación del límite conjunto de la cuota en el Impuesto sobre el Patrimonio, la ejecución de carve outs o la correcta canalización de dividendos previos a la venta pueden tener un impacto directo y cuantificable en la rentabilidad final para el vendedor. «Tener una hoja de ruta clara desde una perspectiva contable y fiscal merece mucho la pena antes de lanzarnos a esta aventura», explica el socio director del área Fiscal de Devesa.
Otro aspecto relevante es la revisión por parte de Hacienda. La Agencia Tributaria no analiza tanto la venta en sí como si la reestructuración previa tuvo como objetivo principal evitar la tributación. Por eso, en Devesa insisten en la importancia de justificar correctamente cada operación desde una motivación económica y realizar un seguimiento posterior riguroso.
Cuando un empresario se plantea la venta de la empresa por primera vez, lo habitual es que el proceso ya esté más avanzado de lo que parece: hay un comprador interesado, una cifra encima de la mesa y una presión implícita para cerrar. Es precisamente en ese momento cuando más se lamenta no haber planificado antes. La venta de la empresa bien estructurada fiscal y societariamente puede suponer una diferencia de cientos de miles de euros respecto a una venta de la empresa improvisada. El tiempo invertido en preparación siempre se recupera, y con creces, en el precio final.
¿Qué valora el comprador en la venta de la empresa? El EBITDA como referencia central
Cuando un potencial comprador evalúa una empresa, el precio suele fijarse aplicando un múltiplo sobre el EBITDA -el resultado de la actividad antes de impuestos, amortizaciones, depreciaciones e intereses financieros-. Por eso, mejorar este indicador puede tener un impacto directo y significativo en el precio final.
García Guirao lo ilustra con un ejemplo concreto: incrementar el EBITDA en 200.000 euros en una operación con un múltiplo de ocho supone 1.600.000 euros adicionales en el precio de venta. Una diferencia que puede lograrse, entre otras palancas, mediante decisiones contables bien fundamentadas, como activar y amortizar determinados costes en lugar de registrarlos como gasto, o a través de una financiación inteligente.
Más allá del EBITDA, el comprador también valorará la diversificación de la base de clientes, la solidez del balance y los resultados de la due diligence, una auditoría exhaustiva que detecta contingencias. «Si nos planteamos una venta, lo primero es poner todo el balance y la sociedad en perfecto estado de revista», concluye el experto.
Mejorar los indicadores de cara a la venta de la empresa es una tarea multidisciplinar. La colaboración entre el asesor fiscal, el equipo contable y los abogados mercantiles resulta determinante para presentar una empresa en las mejores condiciones posibles. En Devesa, este trabajo coordinado entre áreas permite detectar oportunidades de mejora que, de otro modo, pasarían desapercibidas. Pequeños ajustes en la estructura de costes, en la política de amortizaciones o en la gestión de la deuda pueden traducirse, como hemos visto, en diferencias millonarias en el precio final.
La venta de la empresa y planificación fiscal es, en muchos casos, la operación más importante en la vida profesional de un empresario. Una decisión de esta magnitud no debería afrontarse sin el respaldo de un equipo especializado que conozca en profundidad tanto la fiscalidad de la operación como sus implicaciones mercantiles, contables y estratégicas. Contar con ese acompañamiento desde las fases iniciales no es un gasto, sino la inversión con mayor retorno potencial de todo el proceso.
En definitiva, una operación de venta de la empresa exitosa no se improvisa en los meses previos a la firma. Se construye, a veces durante años, tomando decisiones contables, fiscales y societarias coherentes con ese objetivo. Como recuerda García Guirao, las empresas que obtienen mejores valoraciones no son necesariamente las más grandes, sino las mejor preparadas: con las cuentas en orden, la estructura adecuada y una narrativa empresarial sólida que el comprador pueda entender y valorar.